
Puff! Se acaba la fiesta, cuatro pies juntitos van dirigiéndose a aquellas cuatro paredes que serán testigos de esa noche llena de gritos y caricias salvajes.
Llegan, toda una velada romántica, el cuarto lleno de flores y velones aromáticos que endulzan el ambiente que hacen aquellas notas armónicas de ese bolero que suena, de esas caricias que empiezan a acalorar la noche.
En ese momento no hay sol, no hay playa ni menos un tro de vaina, solo aquellas dos almas y la melodía de una guitarra.
Nice blog!,
ResponderEliminarSaludiitos!●๋•
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